Las condiciones aerológicas están principalmente supeditadas, por una parte, al dictado de la aerología propia de la costa, es decir al regimen de brisa marina, y por otra al movimiento del sol. Esto último provoca, sobre todo en los meses de verano, o días de mucha insolación, que el viento vaya rolando en el sentido contrario a las agujas del reloj. Es muy típico, que a primera hora de la mañana podamos encontrar viento de noreste, a media mañana se instale una brisa perfecta de suoreste y que durante la tarde el viento pueda cruzarse de sur. El vuelo es dinámico y de termoladera, se puede volar todo el día y es habitual observar el ocaso desde el aire. También hay que contar con la proximidad del Valle Central que normalmente trae el viento norte en altura -normalmente se establece un cizalla en altura que no compromete el vuelo en absoluto-.

Durante los meses de verano (de diciembre a abril) la presencia del viento alisio provoca ocasionales restricciones en el vuelo en parapente. Normalmente son ventanas de pocos días. La situación cambia durante la estación húmeda, de mayo a noviembre, entonces las condiciones para volar en la costa son inmejorables.